Domingo Madrid García

Universidad de Murcia

CONVOCATORIA 2018 (Examen PIR 2 de Febrero 2019)

Puesto nº 107 (definitiva)

Expediente: 2,7142

Valoración parcial: 540    Aciertos: 191; Fallos: 33; Sin contestar: 1.

Número de convocatorias: 2

 

¡Hola futuros PIRES! ¡Con mucho gusto os comento mi experiencia personal en este camino hacia la ansiada plaza, un camino lleno de apuntes, horas de biblioteca, cafés, post-it, mil emociones, pensamientos y demás variables! Fue a partir de segundo de carrera cuando empecé a interesarme por esto del PIR, busqué mucha información sobre la residencia y todo lo que leía me gustaba (excepto el número de plazas ofertadas, claro está) y desde ese momento tenía bastante claro que quería lanzarme a por ello. Ya en cuarto de carrera y con el TFG, las prácticas, la memoria de prácticas, clases por la mañana y por la tarde y cien optativas de lo más variopintas (“Psicología del Tráfico y la Educación vial” entre otras) decidí que pasada toda esta travesía era el momento de centrar la cabeza en el PIR.

Desde el primer momento tuve claro que CEDE sería mi academia y me apunté al curso presencial de los sábados que dan aquí en Murcia. Era consciente de que tan solo tendría unos 7/8 meses por delante hasta mi primera convocatoria, pero desde la academia nos aseguraban que no era imposible y me convencí de que tenía que exprimir ese tiempo al máximo (además ya había pagado el curso presencial y no era plan de desaprovecharlo). Ese año me quedé bastante cerquita, tuve 196 aciertos, 27 errores y me quedé el 303 así que eso me sirvió para coger impulso para esta segunda convocatoria. Descansé hasta principios de abril y ahora sí, con más tiempo y las pilas a tope retomé el estudio. Lo cierto es que no varié mucho mi método de estudio (que ya os contaré más adelante), pero sí que corregí ciertos errores del pasado (también os los cuento más adelante) y finalmente os puedo decir con una sonrisa enorme que ¡este ha sido mi año y que tanto esfuerzo ha merecido la pena!

Método de estudio utilizado:

Academia: Los dos años he estado apuntado al curso presencial de los sábados de cede.

PRIMERA CONVOCATORIA:

Recuerdo que la primera clase fue personalidad y no me dio tiempo a prepararla (seguía liado con el TFG y la memoria del prácticum) así que ahí estaba yo, sentado y viendo como la profesora Rosa hablaba de mil autores, teorías y demás conceptos que yo no había visto y todo esto a un ritmo vertiginoso (en 4 horas nos explican la asignatura, así que ya os lo podéis imaginar), cuando salí de allí medio disociado y preguntándome qué había pasado ahí dentro aprendí lo importante que era manejar la asignatura previo a la clase si quería sacarle todo el partido a estas. Durante mi primera vuelta fui con los manuales y completando los esquemas. Los meses de verano estudiaba unas 7 horas diarias y en agosto me di dos semanas de vacaciones y me fui a la playa (las semanas que más felices recordé durante los próximos meses hasta el examen). Ya en septiembre aumenté a 8 horas y así progresivamente hasta llegar a las 12 horas diarias los meses de diciembre y enero. Yo nunca he sido muy de organizarme a largo plazo así que hasta octubre/noviembre iba al ritmo que marcaban las clases. Si ese finde semana tocaba Experimental pues yo durante la semana me miraba Experimental y hacía las preguntas de convocatoria para cuando llegara el sábado no andar perdido en clase. Esto es algo que recomiendo, al menos para una primera toma de contacto. A principios de noviembre acabé mi primera vuelta y de aquí hasta el examen estudié solo con los esquemas que nos proporcionó cede (son oro bendito) y mis anotaciones.  Hice lo que un buen amigo mío y compañero de oposición llama “Repasos continuos”. Esto es, después de repasar varias asignaturas tomar un par de días para volver a mirar las que hacía más tiempo que no repasaba, de forma que toda esa información se mantuviera fresca en mi cabeza. Todos los días hacía muchas preguntas de convocatoria (50-100), al principio solo de la asignatura que llevara en danza esos días y posteriormente iba sumando preguntas de varias asignaturas a la vez para repasarlas continuamente. Finalmente, tras todo el esfuerzo quedé el número 303.

Después: Negación, ira, negociación, depresión y finalmente aceptación. Volver a tener vida, volver a ver a tus amigos que siempre dejabas plantado por tener que estudiar, dedicarle tiempo a tu pareja y a tu familia, cerveza, un chute de motivación, semana santa, tinto de verano, autorreflexión, las pilas a tope y tras todo esto, los ánimos necesarios para volver con más fuerza si cabe.

SEGUNDA CONVOCATORIA: “APRENDIENDO DE LOS ERRORES”.

Comencé en abril, después de un par de meses alejado de las bibliotecas decidí que era el momento de volver. Me volví a apuntar a las clases presenciales de CEDE ya que tuve muy buena experiencia durante el primer año y me pareció una buena forma de seguir manteniendo el contacto con mis compañeros de oposición. Antes de empezar esta segunda convocatoria pasé un periodo de reflexión intentando analizar qué había hecho bien y qué rutinas debía de cambiar. Me puse en contacto con mi tutora Rosa y entre los dos confeccionamos una “hoja de ruta”. Mirando detenidamente el examen llegué a la conclusión de que a varias de las asignaturas “periféricas” (personalidad, diferencial, básica…) no les había dedicado el tiempo suficiente y fruto de ello tuve varios fallos de esos “tontos” que acabas recordando el resto del año, así que decidí comenzar por estas asignaturas para ir reduciéndolos. Recordad, una pregunta sencilla de personalidad cuenta lo mismo que una pregunta “rara” de las que pone el ministerio todos los años y no sabes muy bien  de donde ha salido.

ORGANIZACIÓN. Yo nunca he sido muy de hacerme planing de estudio ni calendarios (living la vida loca, carpe diem, tempus fugit) pero señores, el PIR no se estudia en una semana. Así que me hice una agenda, me organicé tres vueltas de estudio, la primera hasta septiembre, la segunda hasta diciembre y la tercera hasta mitad de enero (esto es muy personal, cada cual que de las vueltas que considere necesario, hay quien da 1,2,3 o 45) y además de metas a largo plazo, también me propuse mini-metas semanales incluso diarias. En la agenda anotaba lo que hacía todos los días. Esto puede parecer una tontería, pero a mí me sirvió para tener la sensación de que cada día avanzaba y si por cuestiones diversas había un día que mi mente, cuerpo y alma no daba más de sí echaba un vistazo a mi agenda y veía que los días anteriores había currado como un campeón y si tenía que poner un cartelito de “cerrado por vacaciones, vuelvo mañana” no pasaba nada. El PIR también te ayuda a luchar contra la culpa.

CEDEExam: La considero fundamental. Todos los días me programaba unas 50-100 preguntas de convocatoria de la asignatura que llevara en danza y leía detenidamente la explicación de cada pregunta, anotando en una libreta los fallos que cometía para memorizarlos y no cometer el mismo error.

SIMULACROS: ¡Ojo porque esto es very important! Aproximadamente, cada 2 viernes me programaba uno. Hice todos los de la academia y cogí varios de CEDEExam. Considero que hay que tomárselos como algo serio, me explico. El día del examen vas a tener que estar sentado 5 horas, contestar a 225 preguntas (+10) rodeado de otros cientos de personas. No vas a estar solo, en tu casa en pantuflas sentado en tu escritorio con tu taza de mr wonderful. Con esto quiero decir que cuando os programéis un simulacro id a la biblioteca, poneos guapos/guapas o cómodos/cómodas (por el momento el outfit no se tiene en cuenta para nota), preparaos lo que vayáis a comer y meteos en situación de manera que sea lo más parecido al día del examen. Los simulacros sirven para eso, para prepararos para el gran día, para ensayar vuestra estrategia y para que cuando os enfrentéis a preguntas raras o escritas a mala fé no os vengáis abajo. Es muy importante tener una técnica de examen, al fin y al cabo es para lo que nos hemos estado preparando tanto tiempo, para plasmar todo lo que sabemos en 5h. Os puedo asegurar que se aprende tanto o más haciendo y corrigiendo un simulacro que estudiando toda la tarde. Y no hagáis como yo hice el primer año, ¡Corregidlos! No sirve de nada hacer un simulacro si luego no corriges lo que has fallado y de nuevo, os prometo que cada fallo se graba a fuego en tu cabeza, peor que una canción mala de Juan Magán. Se aprende mucho. Y, para terminar, a los simulacros hay que considerarlos como lo que son, es muy fácil caer en la desesperanza tras un mal resultado pero tranquilos, eso no significa que no sepáis o que no vayáis a sacar plaza. Aquí el servidor en su primera convocatoria no bajaba de 60 fallos y el día del examen tuvo 27. Son mucho más útiles si los utilizáis como un feedback de lo que vais avanzando, para daros cuenta de las asignaturas que lleváis mejor y a cuáles hay que darle otro repaso, para fijar conocimientos y para aprender de los errores. No los despreciéis, al igual que ellos tampoco os desprecian a vosotros.

Seguimos para bingo; le toca el turno a mi “libreta de post-it”. Creo que para posteriores convocatorias es muy importante plantear una forma de estudio algo más dinámico para no caer en la monotonía y el desasosiego que supone leer y releer los manuales tropecientas veces así que incluí los post-it a mi rutina. Cogí una libreta y la dividí por asignaturas. En los post-it anotaba aquellas cosas que siempre se me olvidaban y datos que son muy de memorizar. Esta libreta ha ido siempre conmigo así que cada vez que quería consultar algo que se me olvidaba siempre la tenía a mano.

Por último y no por ello menos importante; DESCANSO. En la primera convocatoria llegué muy cansado al examen, fruto del estrés, la falta de tiempo para la preparación y una organización algo floja apenas pude descansar los últimos meses así que llegué al examen muy cansado. Para este segundo año, en lugar de apiñar mis dos semanas de “libertad” en verano me programé una semana en el mes de agosto y otra en el puente de diciembre, justo antes de empezar con la última vuelta y antes del arreón final hasta la meta. Además, descansé todos los domingos, a excepción del último mes y, muy importante, dormir bien (ni mucho ni poco, lo que cada uno necesite para rendir correctamente el día siguiente).

Aparte de estos cambios en mi rutina respecto al primer año, mi método de estudio no cambió mucho.

Llegó el gran día, 2 de febrero. Esa noche dormí muchísimo, me acosté temprano y me desperté como a las 11. Fui a dar un paseo, me tomé una tostada, comí y como si de otro simulacro más se tratara fui a por el examen.

Después: Nervios, neuronas von ecconomo, conectomas humanos, escotomas, preguntas repetidas, el ministerio se ríe, nosotros lloramos, dsm 5, test de carga de agua, pilares del mindfulness (aquí uno se pregunta de si es arquitecto o psicólogo), muchas dudas, alguna que otra quiniela y la suerte ya está repartida.

Termina el examen. Incertidumbre, estimaciones, ilusión, impugnaciones, ansiedad, listas definitivas y finalmente mi número de orden, el 107. Todo ha merecido la pena.

 

Y, lo más importante, ¿cuál diríais que es la receta del éxito? ¿qué consejo darías? ¿Qué crees que te ha ayudado a conseguirlo?

Creo que hay muchas maneras de enfocar el PIR, leyendo las experiencias de muchos de mis compañeros me he dado cuenta de que lo que a uno le funciona genial puede que a otro no tanto así que creo que es muy importante conocerse a uno mismo y ser realista con sus objetivos y rutinas. Dicho esto, voy a comentar los que a mi parecer han sido las variables más importantes durante mi preparación y algunos consejos que me hubiera gustado escuchar:

CONSTANCIA: nadie dijo que el pir fuera fácil (de hecho, nadie lo dice), pero sí que es cierto que es muy importante ser constantes, marcarse metas de estudio y mantener el ánimo y la moral necesaria para seguir adelante todos los días.

AUTOEFICACIA: Suena muy a mr wonderful pero una parte muy importante del éxito es creerte que es posible sacar plaza. De lo contrario, sin esa ilusión no tendría sentido todo el esfuerzo y el empeño que le ponemos. Alejaos de comentarios derrotistas y negativos (Sí, ya sabemos que todo el mundo tiene un amigo del primo de su hermano que se presentó 58 veces al pir y que no lo consiguió, que “eso del pir es imposible que estas perdiendo el tiempo” y demás bobadas que escuchareis). No hagáis caso a esos comentarios chicxs, ¡CREED QUE ES POSIBLE!

PLANIFICACIÓN: Como decía anteriormente y como leí en mis apuntes: “Las metas impulsan, seleccionan, dirigen y organizan la conducta…la combinación de metas lejanas y próximas temporalmente aumentan más la motivación que las metas lejanas solas… y la percepción de progreso hacia la meta se asocia con sentimientos positivos” (no me acuerdo del autor, 2019). Así que marcaros objetivos a corto y a largo plazo, sed realistas y exigentes con vosotros mismos y si veis que no funcionan reelaborarlos, pero tened siempre en mente porque estáis haciendo esto, porque queréis ser psicólogos clínicos y porque amáis esta profesión tan dura, bonita y reconfortante a la vez.

AUTOCUIDADO Y DESCANSO: Es fundamental llegar al examen en las mejores condiciones posibles por eso tenemos que cuidarnos física y mentalmente. Somos opositores pir sí, pero no lo somos las 24h del día. Si os gusta hacer ejercicio no dejéis de hacerlo, (yo siempre dejaba al menos una hora del día para ello), si sois amantes de las películas no dejéis de ir al cine, buscad actividades que os mantengan felices y os sirvan de desconexión, dad un paseo al final del día, leed un libro… (el manual de eficacia de M. Pérez no entra dentro de esta sección) en definitiva, cuidaos y buscad aquello que os haga felices a parte del pir.

RODEAOS DE GENTE: No estáis solos, en muchos momentos puede parecer que sí, pero es muy importante recibir el apoyo de vuestras personas más cercanas. Y para cerrar esta experiencia (se ha quedado más largo de lo que pensaba) quiero aprovechar para dar agradecimientos: En primer lugar, a mis padres y mi hermano que siempre me han apoyado y han confiado en mí incluso en los momentos en los que ni yo mismo lo hacía. A mi pareja, que no ha de dejado de animarme y ha sabido comprender lo importante que el pir era para mí.  A mis amigos de toda la vida que siempre estaban ahí para sacarme una sonrisa y obligarme a desconectar cuando lo he necesitado. Y, para terminar, quiero hacer especial mención a la que para mí ha sido una de las variables más importantes, mis amigos de oposición (y ya de vida). Sin su apoyo diario probablemente no habría llegado hasta aquí. Desde el primer momento formamos una piña, todos los días íbamos juntos a la biblioteca, compartíamos dudas, risas, reglas mnemotécnicas, consejos, resfriados, síntomas conversivos, criterios diagnósticos, sufrimiento, alegría y sobre todo apoyo. Muchas gracias Lucía, Antonio, Raba, Estrella, Marina y Virginia.