Agustín Gonzalo Pérez-Bustamante Pereira
Puesto: Nº 30 Convocatoria 2018 (Examen PIR 2 Febrero 2019)
Aciertos: 193, Fallos: 32, Omisiones: 0
Expediente: 3.3333

Preparar el PIR a distancia

Mi primer contacto con el PIR se produce en el mes de mayo, que es cuando tomé la decisión de comprar los manuales. Realmente el tiempo de estudio han sido unos 6 meses, ya que entre unas cosas y otras no empecé a estudiar hasta el verano. El examen lo he preparado 100% a distancia, utilizando los manuales de CEDE como principal apoyo. Desde el principio tuve claro que iba a ir a por todas en la primera convocatoria y el objetivo siempre fue llegar al examen de febrero con la preparación suficiente para optar a conseguir plaza a la primera, aunque estando dispuesto a dedicar un segundo año si hubiese sido necesario.

En mi caso, la clave para haber sacado plaza en esta convocatoria con tan poquito tiempo ha sido, sin duda, el haber estudiado a distancia por la UNED, ya que a decir verdad el concepto del examen PIR es en muchos sentidos, muy similar a lo que me había encontrado en la UNED. Incluso alguno de los manuales de referencia para el examen PIR eran los manuales con los que estudié la carrera, por lo que ya estaba familiarizado con alguno de los contenidos. En todo caso, aunque mi situación personal era muy favorable para preparar el PIR a distancia, creo que, con la planificación adecuada, cualquier persona puede conseguir sacar plaza estudiando a distancia. Por tanto, el objetivo de esta experiencia va a ser el de explicar mi método de estudio y la forma de afrontar el examen.

¿Cómo empezar a estudiar?

El primer objetivo es elegir los manuales de estudio. Recomiendo absolutamente los manuales de CEDE, ya que son mucho más abarcables que estudiar a partir de los manuales originales, pero a la vez son lo suficientemente detallados como para que adquieras una base sólida. Existen otras alternativas más resumidas, pero, en mi opinión, no proporcionan el marco de referencia adecuado para poder integrar los conocimientos por lo que, finalmente, es más difícil memorizar los contenidos.

Una vez hemos comprado los manuales, nos enfrentamos a unas 4500 páginas de contenido a doble columna, por lo que, si vamos a estudiar a distancia, es imprescindible saber cómo enfrentarnos a ello. Lo primero que yo hago, es familiarizarme con los manuales. Es decir, abrirlos, mirar los índices, corregir erratas, mirar la introducción etc… Parece una tontería, pero es una forma de perderle el miedo a tantas y tantas páginas.

Una vez he terminado este proceso, empiezo con la primera vuelta. Yo, lo que hago y lo que recomiendo hacer es una lectura rápida de todo el temario, sin parar a hacer resúmenes, esquemas o ningún tipo de elaboración del material. En esta primera vuelta se trata únicamente de adquirir una base, que nos va a permitir contestar a un montón de preguntas y va a darnos una idea de todo el temario con una inversión de tiempo mínima. Es cierto que al hacer esto muchas veces tienes la sensación de que estás yendo demasiado rápido y no estás memorizando nada, pero cuando empiezas a responder preguntas o vuelves a releer el temario, te das cuenta de que has aprendido mucho más de lo que pensabas. Por otra parte, considero que haciendo resúmenes dejamos de lado un montón de contenido que en un examen tipo test puede entrar, por lo que no creo que seleccionar tan pronto una parte del temario sea recomendable.

Al principio siempre cuesta un montón ponerse a estudiar y los primeros días apenas consigues avanzar nada. Esto es algo que creo que nos pasa a todos. Lo más importante es ir aumentando poco a poco el tiempo de estudio, por lo que, si los primeros días solo podemos avanzar unas pocas páginas, no hay que desmotivarse. Yo lo que hago es intentar superar lo que conseguí avanzar el día anterior hasta que cojo un buen ritmo de crucero.

Segunda fase: relectura y primer contacto con las preguntas de otros años

Una vez he terminado la primera vuelta, empiezo la segunda vuelta que, en líneas generales, es prácticamente igual a la primera, con la diferencia de que al finalizar cada tema contesto a las preguntas de otros años. Si son muchas las preguntas que existen sobre ese tema, no contesto todas, si no a lo mejor a unas 50-80 preguntas como máximo. Aquí es donde más noto el trabajo realizado en la primera vuelta, ya que, aunque tenga la sensación de no haber memorizado nada, suelo ser capaz de responder a muchas preguntas correctamente, y, además, la relectura del temario se hace mucho más fácil y rápida. Una vez más, recomiendo no elaborar el contenido de los temas en esta segunda vuelta, por los mismos motivos que en la fase anterior.

En cuanto a las preguntas, no hay que volverse loco. Lo lógico es que fallemos algunas y cada fallo hay que enfocarlo como una experiencia de aprendizaje. Se aprende mucho más de las preguntas que no nos sabemos que de las que nos resultan fáciles. En esta fase yo dejo marcadas las preguntas que me han parecido más complicadas para seguir trabajando con ellas más adelante.

Tercera fase: Elaborar y ¿ampliar? el temario

Una vez completada la segunda relectura llega quizás la parte menos rígida y más abierta a las necesidades personales de cada uno. A estas alturas ya sentía que contaba con una base relativamente sólida sobre todas las materias, por lo que había llegado el momento de plantearme cuáles eran los contenidos que me generan más dificultades para dedicar más recursos a estos contenidos.

En esta tercera etapa, empecé realizando una tercera vuelta del temario, pero, en este caso, la estrategia era diferente a la seguida en etapas anteriores. Los contenidos que conozco mejor o sobre los que apenas caen preguntas, directamente me los salté o hice una lectura muy superficial y pasé directamente a contestar a todas las preguntas de años anteriores (excepto las que, por su antigüedad, estén desfasadas). Los contenidos más complicados los estudié con más detenimiento, y aquí ya si, hice pequeños resúmenes de las áreas que me costaban más trabajo, que a estas alturas y tras 3 relecturas, eran ya aspectos concretos. Si el contenido no me entraba de ninguna de las maneras y me parecía muy relevante, utilizaba estrategias mnemotécnicas, aunque recomiendo no abusar de este recurso ya que la capacidad para recordar el contenido de forma literal suele ser muy limitada.

En mi caso he ampliado el material leyendo algunos manuales sobre tratamientos, evaluación y psicoterapias ya que, exceptuando la terapia de conducta, eran quizás los temas que menos dominaba ya que mis opcionales en la carrera no fueron sobre clínica. Realmente no creo que sea imprescindible ampliar el material de CEDE ya que los contenidos que no están recogidos en los manuales suelen ser accesorios y por mucho que los leamos, lo más probable es que los olvidemos o no nos centremos en ellos, pero, a mí, me motivaba más leer un contenido distinto que hacer la cuarta relectura de los manuales.

Esta tercera etapa es la que más se suele alargar, ampliando temario, realizando resúmenes o haciendo una nueva relectura. Personalmente no disponía de mucho más tiempo por lo que ya nos metemos en la última etapa.

Última fase: repaso final

Aproximadamente 3 semanas antes del día del examen, yo decidí dar por concluida la fase anterior y empezar con el repaso final. En esta fase, volví a leer los manuales de CEDE, aunque empezando cada tema por las preguntas que había marcado como más complicadas, para así poder centrarme durante la lectura en las áreas que me habían dado más problemas. Además, una vez completado cada tema si he hecho algún esquema o apunte sobre el mismo, lo incluyo también en este último repaso. Dado que estaba muy familiarizado con todos los temas, en esta última vuelta avanzaba muy muy rápido.

Los tres o cuatro días previos al examen, me centré en aprender cosas concretas que consideraba que no dominaba. Se trataba de pequeños objetivos tales como aprender de memoria la edad de aplicación de las pruebas de evaluación para niños por las que suelen preguntar, o la lista de entrevistas estructuradas y semiestructuradas por poner algún ejemplo. Yo, personalmente, continúe estudiando incluso la misma mañana del día del examen ya que casi que me estresaba más desconectar que seguir estudiando de forma relajada, aunque esto es algo muy personal y creo que simplemente hay que hacer lo que pensemos que nos va a hacer llegar al examen más relajados.

Descansos:

Los descansos son uno de los aspectos más importantes ya que todos tenemos un límite y esta oposición nos va a llevar a nuestro límite en más de una ocasión. Llegados a un punto nuestro rendimiento disminuye y podemos llegar completamente saturados a la recta final por lo que es importante parar cuando vemos que nuestro rendimiento empieza a disminuir. Yo, particularmente, no he seguido una rutina concreta del tipo “descansar los domingos”, ya que quizás hay Domingos en los que me veo al 100% y sin embargo el viernes tengo un plan que no me quiero perder, o el martes me siento saturadísimo y necesito un día de descanso. En este sentido me gusta ser muy flexible, aunque supongo que cada uno tiene su estrategia.

Otra cosa que para mí ha sido importante, ha sido dormir siestas. Yo soy de esas personas que rinden mucho más por la mañana que a última hora de la tarde. Sin embargo, durmiendo una siesta algunos días en los que me encontraba especialmente cansado, conseguía sacar un par de horas de alto rendimiento. Hay veces que cuando el cuerpo te pide dormir, hay que hacerle caso, aunque eso cambie nuestra rutina o nuestro plan.

 El examen:

Considero que dominar el examen es un aspecto importantísimo al que muchos estudiantes no le dan el valor adecuado. Conocer el examen al que nos enfrentamos y optimizar la puntuación que vamos a obtener es básico para sacar plaza. Las diferencias son mínimas y una o dos respuestas correctas de más puede ser la diferencia entre tener o tener plaza.

El error más frecuente que veo en los candidatos es la cantidad de preguntas que se dejan sin contestar. A priori, puede parecer una estrategia adecuada optar por asegurar y no arriesgarse a perder puntos, pero si analizamos el valor esperado vemos cómo contestar al azar o no contestar, vemos que en ambos casos este valor es igual, y por tanto debería dar igual contestar que dejar la pregunta en blanco. Es cierto que se reduce la varianza dejando preguntas en blanco, lo que podría llegar a ser una ventaja, pero si tenemos en cuenta que nunca contestamos 100% al azar (hay claves que incluso no teniendo ni idea de la respuesta, nos dan una pista de que alguna alternativa puede ser correcta/incorrecta), simplemente debemos contestar a todo para maximizar nuestra puntuación.

Otra cuestión es qué hacer cuando no sabemos responder a una pregunta. En este sentido CEDE, entre sus recursos, dispone de videos en los que explica cómo afrontar este tipo de situaciones, en los que se explica a la perfección que hacer en estos casos por lo que, recomiendo a todos los opositores, y sobre todo a los que no tengan mucha experiencia en exámenes tipo test, que visualicen este contenido.

Es esencial adquirir experiencia haciendo exámenes, ya que el día de la prueba siempre vamos a tener la sensación de que no sabemos responder a muchas preguntas y tener la experiencia suficiente hace que podamos mantenernos tranquilos y no entrar en pánico. Lo normal es tener dudas en muchísimas preguntas. Por ello, recomiendo a todos que no dejéis de hacer todos los simulacros y exámenes de otros años que podáis.

En cuanto al día del examen, yo personalmente no tenga la capacidad de concentrarme al 100% durante más de 2 o 3 horas seguidas por lo que, en mi caso, es esencial aprovechar al máximo este tiempo y no dedicar las primeras horas a “rumiar” sobre las preguntas más complicadas. Prefiero dedicar las primeras horas a contestar a todo lo posible, y las últimas, de menor rendimiento, a cuestiones como pasar las preguntas a la plantilla, comprobar que las haya pasado correctamente o “rumiar” sobre las preguntas que más dudas me han generado.

Espero que mi experiencia pueda ser de utilidad, sobre todo a aquellas personas que se estén planteando estudiar por libre. Creo que hay muchos caminos que llevan al éxito en el examen, y el estudio por libre puede ser perfectamente uno de ellos, ¡así que mucho ánimo y suerte!