Aún recuerdo la emoción que sentí cuando vi mi nombre en esa lista de asignación de Hospitales para hacer la residencia…, estaba ahí, en la pantalla del ordenador que tantas horas de estudio me había acompañado. Sentí y experimenté fuego, explosión, llanto, risa… todavía se me eriza la piel cuando visualizo ese momento. Reconozco que tuve plaza allí donde deseaba, pero con el paso de estos dos años entendí ciertas cosas que me decían y que por aquel entonces no alcanzaba a integrar: daba igual dónde, importaba el cómo. Por ello, no os voy a pedir que integréis esto mismo que yo he podido hacer con el paso del tiempo, pero creo que viene bien leerlo para cuando podáis o queráis rescatarlo. La actitud y no el hospital marca la referencia; las ganas, la ilusión y el deseo serán tu motor de impulso. Aún me recuerdo preguntando de cada hospital los días previos a la elección, los puntos positivos, los negativos, las corrientes psicoterapéuticas dominantes, la relación con los psiquiatras, la atención continuada… un sinfín de cuestiones con las que pensaba que iba a armar la mejor de las plazas, que esa existía y solo tenía que buscar y buscar hasta encontrarla. Tampoco os diré que no lo hagáis, además de porque ya voy tarde, porque lo necesitamos para disminuir nuestra angustia, la incertidumbre y porque tantos meses y/o años de actividad no pueden ser frenados de repente frente a una serie de televisión. Tampoco lo haré porque durante las visitas conoces ciudades, lugares, y sobre todo personas, gente que comparte una situación vital muy parecida a la tuya, y eso une, y mucho. Pero, al igual que antes, sí que me gustaría poder deciros (y repetirme al igual que en otras ocasiones) que, aunque todos esos aspectos son importantes, os dejéis llevar por vuestras entrañas, por eso que sentís cuando habéis llegado a ese lugar, cuando habéis hablado con los resis que ya están allí. Dejaros llevar. Lo que venga después, será algo que construiréis vosotros, con vuestra ilusión, con vuestros sueños, con vuestras aspiraciones. Eleanor Roosevelt citaba que “el futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños”, y este es tan solo el aperitivo de todos los siguientes.

Cuando me preguntan sobre si seguir o no luchando en conseguir plaza, yo solo puedo contestar que, sin duda, merece la pena, y espero que aquellos que empezáis ahora la andadura podáis sentirlo igual. Como les explicaba a aquellos que venían a preguntar por el hospital donde me encuentro haciendo la residencia, esta etapa no significa que sea más fácil que la que ya vivimos durante el estudio, pero sin duda, es una gratificación diaria saber que estás allí donde deseabas estar.