Como ya os anunciábamos hace unos días, queríamos dedicar un blog a pensar acerca de los espacios en los que los profesionales podíamos cuidarnos. Hasta que yo entré a hacer la Residencia, pensé que la única forma que existía suponía ir uno mismo a terapia. Sin embargo, si lo que conocíais hasta ahora de lo que suponía hacer el PIR después de un arduo estudio os emocionaba, aún hay más: grupos para cuidarnos como terapeutas. Brutal. Así. Sin más. Bien es verdad que no en todos los hospitales se llama igual (en algunos se llama Grupos Balint), así como que en otros no existen estas formas de cuidado, si bien lo esperable es que progresivamente se vaya implantando en todos.

Estos grupos consisten, como su propio nombre indica, en poder abordar las dificultades que podemos encontrar en el día a día en nuestro rol de profesional; porque no somos superhéroes, porque somos humanos y no podemos despojarnos de esta condición que nos acompaña, porque sentimos y vivimos al igual que las personas que se ponen frente a nosotros, y requerimos de cierta compañía y apoyo para afrontar determinadas situaciones.

No sé si podéis imaginar lo que supone atender a dos niños que están sufriendo violencia física y psicológica por parte de un padre y unos abuelos, no existiendo una ley que les proteja. Y no, no hace falta ser madre ni padre para sentir dolor, ira, frustración, impotencia. De igual manera, que no hace falta que te haya pasado a ti para saber cómo se ha sentido una compañera cuando se ha enterado que una paciente a la que atendía se ha suicidado, y más cuando no ha sentido el apoyo de otros facultativos. No estamos hechos para estas situaciones, o al menos yo no me lo considero, y eso tampoco me quita valor como psicóloga, solo que requiero de otras personas con las que me pueda sentir recogida y que me permitan ver otras perspectivas. Esto es cuidarse. Negar situaciones dolorosas no parece una buena forma de afrontamiento, por lo que, para que no se haga evidente el dicho “consejos vendo que para mí no tengo”…

Cuidemos nuestra salud mental, como tratamos de cuidar y favorecer la de las personas que nos consultan por la suya.