Se acercan los últimos días del año, aquellos en los que todos hacemos nuestros propios balances de aquellas cosas que nos hemos llevado, de cuáles deseamos dejar atrás, y de cuáles son nuestros deseos para los próximos 365 días que en breves comienzan.

Me es relativamente cercano pensar cuáles fueron mis deseos hace apenas dos años. Y digo deseos porque aunque la plaza PIR es el que, según me imagino, muchos tendréis en mente, no es el único que debe anidar en vuestra vida ni mucho menos. Supongo que durante este año de arduo estudio y esfuerzo, las fases anímicas por las que habéis divagado han sido tantas como horas tiene el día. Si bien, a mí me sirvió pensar que, independientemente de lo que sucediese aquel día señalado en rojo en el calendario, mi vida seguiría, y seguro que para bien. En el caso de que consiguiese la plaza, comenzaría un periodo inolvidable en mi carrera profesional y personal, al igual que de no conseguirlo, así que… ¡que no os engañe vuestro “yo cabrón”!, porque la vida sigue y transcurre por sitios inescrutables y desconocidos. Son varios los artistas (escritores, cantantes…) que han empleado ese dicho que versa “cuando una puerta se cierra, otra se abre”, y os aseguro que razón no les falta. El primer año que afronté el día ¡X!, había puesto toda mi ilusión en esa meta, olvidando cuán importantes eran otras. Fallar, quedarme a las puertas, además de resultar un camino empedrado, me permitió acceder a otras facetas de mi profesión que desconocía hasta ese momento, y de las cuales hoy me siento orgullosa de haber formado parte, porque sin duda ellas forman también parte de mí… “Pero eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión”.

Por eso, os animo a que cuando brindéis este año por lo bueno que esté por llegar, podáis visualizar el 2 de febrero como uno más entre todos aquellos otros días posibles del 2019 en los que podréis encontrar nuevos caminos: con vuestra familia, pareja, amigos, trabajo, hobbies, animales… y sin duda, con vosotros mismos. Brindad por todo el bagaje que lleváis a cuestas, porque nunca volveréis al 31 de diciembre de 2018 siendo tan sabios como hasta ahora, ¡y eso es sin duda una gran ventaja! Se me olvidaba… no olvidéis brindar por aquellas personas que han permanecido junto a vosotros durante estos meses tan poco sencillos, porque ellos también merecen los mejores de sus deseos. Recordad siempre cuán de importantes debéis ser para esas personas si han decidido acompañaros, no solo en el viaje de la vida, sino también del PIR.

Y recuerda… “Lo maravilloso puede suceder en cualquier momento”.

FELIZ 2019