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EL SISTEMA DE FORMACIÓN EN PSICOLOGÍA CLÍNICA VALORADO
POR LOS PSICÓLOGOS INTERNOS RESIDENTES (P.I.R.)
(1)

Laura Hernangómez Criado
(2)
Violeta Suárez Blázquez
(3)

:: RESUMEN
:: INTRODUCCIÓN
:: METODOLOGÍA
:: RESULTADOS
:: BIBLIOGRAFÍA

:: RESULTADOS

Los datos fueron analizados con el programa estadístico SPSS, versión 11.0.

Rotaciones

Se preguntó a los participantes sobre el orden de sus rotaciones, el tiempo (en meses) de duración de las mismas, el grado de satisfacción con cada una y si cambiarían el tiempo. Se realizaron también preguntas sobre la supervisión en las rotaciones: si existía supervisor o, al menor, figura de tutor de la rotación, si éste era psicólogo, si existía un tiempo específico para la supervisión, y su frecuencia, además de una valoración general de la supervisión realizada.

El resumen de los valores correspondientes a cada una de estas cuestiones se presentan en la tabla 1. Se consideró la mediana como el estadístico de tendencia central adecuado al análisis de las primeras variables y la moda para las cuestiones referidas a supervisión, a excepción de la valoración general (mediana).

Tabla 1. Estadísticos de tendencia central en las cuestiones referidas a las rotaciones.

Rotaciones

Orden

Tiempo

(meses)

Satisfacc

(1-5)1

Cambio tiempo

(1-3) 2

Superv

y/o

Tutor

Superv

Psicól.

Tiempo

Especif.

Superv.

Frec. super 3

Valorac. superv. 4

ADULTOS

1

12

4

2

(91%)

Sí (100%)

(54%)

1

(54%)

3

INFANTO-JUVENIL

4

6

4

2

(97%)

(97%)

No (58%)

1

(61%)

3

AGUDOS

2,5

4

3

2

(95%)

(55%)

No (76%)

4

(50%)

2,5

INTER-CONSULTA

3

3

3

2

(84%)

No (39%)

No (73%)

4

(54%)

3

REHABI-LITACIÓN

3

5,5

4

2

(87%)

(89%)

No (69%)

1

(53%)

3

HOSP. PARCIAL

5

3

4

2

(84%)

(85%)

No (70%)

1 y 4 (33%)

3

OTRAS

5

4

4

2

Sí (100%)

(84%)

No (68%)

4

(54%)

3,5

1 1: Muy insatisfactorio; 2: Insatisfactorio; 3: Adecuado; 4: Satisfactorio; 5: Muy satisfactorio.

2 1: lo reduciría; 2: lo mantendría igual; 3: lo aumentaría

3: 1: semanal, 2: quincenal; 3: mensual; 4: otros (especificar) / no estructurada

4: 1: muy deficitaria; 2: insuficiente; 3: suficiente; 4: buena; 5: óptima

En cuanto a las rotaciones, merece destacarse que de los participantes que ya habían finalizado la residencia un 54% no había realizado rotación por dispositivos de hospitalización parcial e incluso desconocían a qué se refería el término, y un 46% no habían realizado rotación por Interconsulta (estos porcentajes se calcularon sobre el total de personas que habían finalizado la residencia para no sobreestimar la proporción). La rotación de Interconsulta se realizaba conjuntamente con la de Unidad de agudos al menos en 8 casos (18%). Con respecto al tiempo de rotación por cada dispositivo, existieron casos en los que las rotaciones  por  los programas de Interconsulta y de Unidad de Agudos se prolongaban a 9 meses y 1 año. Asimismo, en otros casos la rotación por la Unidad de Salud Mental Comunitaria se planteaba como optativa, o no llegaba a los seis meses (estando otros seis meses en rotación libre y los dos años restantes en Hospital general); también el programa o la unidad Infanto-Juvenil fue de tan sólo 4 meses de duración para algunos participantes. Todas estas son circunstancias infrecuentes, pero que ocurren en algunas Unidades Docentes, y que ponen de manifiesto la necesidad de realizar un seguimiento cercano del desarrollo del Programa P.I.R..

Las rotaciones incluidas en “otras” fueron muy variadas y en su mayoría suponían ámbitos más específicos de intervención y/o especialización (Unidades de Psicoterapia, Adicciones, Trastornos de alimentación, Neuropsicología, Orientación y Planificación Familiar, Demencias, Psicogeriatría, Parapléjicos, Retraso Mental, Rehabilitación Laboral...).

En su mayoría, los psicólogos mantendrían el tiempo de las distintas rotaciones, con una tendencia global a aumentarlo, en Otras Rotaciones (39%),  Infanto-Juvenil (36%), Hospitalización Parcial (30%), Interconsulta (29%), Rehabilitación (24%) y Adultos (21%).  Sólo en la rotación por la Unidad de Agudos es mayor el número de los que proponen reducir el tiempo (17%)  que el de los que proponen aumentarlo (14%).

Sobre la organización de las rotaciones nos encontramos con que algunos residentes de primer y segundo año desconocían totalmente la organización de sus próximas rotaciones. En algunos casos las rotaciones se organizaban trimestralmente (cambiando de dispositivo o programa cada 3 meses). En otros se mantenían rotaciones paralelas por distintos dispositivos / programas (dos días por semana en Adultos, tres días por semana en Rehabilitación). En varias Unidades Docentes las rotaciones de Adultos y Rehabilitación se realizaban dividiendo el tiempo total en dos períodos.

Respecto al grado de satisfacción, el resultado global en todas las rotaciones es de Satisfactorio (en una escala de 1 a 5, donde satisfactorio corresponde al punto 4 de la escala), excepto en Agudos e Interconsulta, en las que el resultado global es de Adecuado, (punto 3 en la escala mencionada). Son también estas dos últimas rotaciones las que mayor porcentaje de insatisfacción reflejan,  puntuando 1 y 2  (Muy  insatisfactorio e Insatisfactorio) en la citada escala en un 30% de los casos. La rotación por Hospitalización Parcial y las Otras Rotaciones  son las que obtienen  mayor  puntuación en el grado de satisfacción, puntuando 5 (Muy satisfactorio) en el 37 y 38 % de los casos, respectivamente.

En cuanto a la supervisión, las respuestas evidencian que en la mayoría de los casos existe un supervisor o la figura de un tutor de rotación, y que ese supervisor y/o tutor suele ser psicólogo a excepción de la rotación de Interconsulta. Sin embargo, no existe un tiempo específico para la supervisión en la mayoría de los casos, excepto en el programa de Adultos. Dentro de los que sí cuentan con una supervisión reglada, la frecuencia de dicha supervisiónla misma suele ser semanal en Adultos, Infanto-Juvenil y Rehabilitación. En las rotaciones de Agudos e Interconsulta, la frecuencia de la supervisión no estaba estructurada o, en menor número de casos, era diaria. La rotación de Hospitalización Parcial presentó ambas modas (semanal y otras, en las que se incluía la diaria y no estructurada).

La supervisión fue valorada como suficiente en la mayoría de las rotaciones a excepción de la rotación de Agudos. Es importante puntualizar que las calificaciones de la supervisión presentaron una considerable dispersión, con porcentajes elevados tanto por encima como por debajo de la mediana, lo cual nos indica la probable falta de homogeneidad en cuanto a la supervisión que reciben los residentes en los diferentes dispositivos y unidades docentes. Por otra parte, la supervisión parece ser una variable de importante peso en la valoración que se hace de cada rotación, según indican las elevadas correlaciones entre grado de satisfacción y valoración de la supervisión en cada una de ellas (ver tabla 2).

Tabla 2. Correlaciones y nivel de significación entre la valoración de la supervisión y la satisfacción general en cada una de las rotaciones.

Rotación

Correlación

Nivel de significación

ADULTOS

0,642

0,001

INFANTO-JUVENIL

0,813

0,001

AGUDOS

0,428

0,05

INTERCONSULTA

0,500

0,05

REHABILITACIÓN

0,588

0,001

HOSP. PARCIAL

0,578

0,05

OTRAS

0,862

0,001

Formación Teórica

El resumen de los datos referidos a las cuestiones sobre formación teórica se presentan en las tablas 3 y 4.

Tabla 3. Datos referidos a la organización de la formación teórica (estadístico de tendencia central: Moda)

Cuestión

Tendencia central de respuesta

Formación teórica reglada para residentes

Sí (82%)

Acceso a seminarios, jornadas, talleres..

Sí (93%)

Formación conjunta con M.I.R. de Psiquiatría

Sí (93 %)

Opinión sobre formación conjunta con M.I.R.

Dividida según contenidos (87%)

Acceso a biblioteca especializada

No (60%)

Utilidad de biblioteca (caso de acceso)

Medianamente útil (61%)

Sesiones bibliográficas

Sí (62%)

Sesiones bibliográficas conjuntas con M.I.R.

Sí (100%)

Utilidad sesiones bibliográficas (caso de existir)

Medianamente útiles (67%)

Tabla 4. Datos referidos a la Necesidad percibida y la Valoración de la formación recibida en los contenidos de la formación teórica.

CONTENIDOS

Necesidad percibida*

Valoración de la formación recibida**

t

Nivel de significación

Psicopatología general

Muy necesaria

Adecuada

-5,0

.001

Psicopatología infanto-juvenil

Muy necesaria

Adecuada

-10,9

.001

Neuropsicología

Bastante necesaria

Inadecuada

-10,0

.001

Psicofarmacología

Necesaria

Adecuada

-2,6

.05

Psicología Comunitaria

Bastante necesaria

Poco adecuada

-8,4

.001

Psicología de la Salud y Salud pública

Bastante necesaria

Inadecuada

-11,5

.001

Modelos teóricos de psicoterapia

Muy necesaria

Adecuada

-6,7

.001

Metodología de investigación

Bastante necesaria

Poco adecuada

-7,7

.001

Marcos legales e institucionales

Necesaria

Poco adecuada

-6,3

.001

Otros

Muy necesaria

Inadecuada

-2,9

.05

* 1: Innecesaria; 2: poco necesaria; 3: necesaria; 4: bastante necesaria; 5: muy necesaria.

    ** 1: Inadecuada; 2: poco adecuada; 3: adecuada; 4: bastante adecuada; 5: muy adecuada

Según se refleja en los datos, un 18% de residentes carecían de formación teórica reglada. Una primera hipótesis al respecto fue que este porcentaje estuviera compuesto por aquellos que  habían realizado la residencia en las primeras promociones nacionales, ya que algunos de ellos puntualizaban que en aquel momento no existía pero se comenzó a organizar para promociones posteriores. Sin embargo, se comprobó mediante una prueba de Chi-cuadrado que no existía una relación significativa entre estas dos variables (haber terminado la residencia y formación teórica reglada) (c2=2,3; p>0,05). Además, debe añadirse que en algunos dispositivos la formación se limitaba a sesiones clínicas de los M.I.R. (Médicos Internos Residentes) de Psiquiatría y a cursos de doctorado de Medicina, por lo que se daba algún caso en el que, si bien existía formación reglada para residentes, los P.I.R. no asistían por la inadecuación de los contenidos para sus intereses profesionales. De modo similar, algunos comentarios apuntan a la posibilidad de maximizar la utilidad de las sesiones bibliográficas si éstas versaran sobre temas menos psiquiátricos y farmacológicos, corroborando la consideración mayoritaria de la conveniencia de separar la formación P.I.R. y M.I.R. según contenidos. En otras ocasiones, los residentes no sólo no tenían facilidad de acceso a formación reglada ni a través de jornadas, congresos y otros, sino que, además, sentían que se impedía su asistencia a este tipo de formación por necesidades asistenciales del servicio, olvidando su estatus de profesional en formación.

En cuanto a los contenidos de la formación teórica , mediante pruebas de T para muestras relacionadas [1] , se observó que las diferencias entre el grado de necesidad percibida y la adecuación de la formación recibida eran significativas en todas las áreas propuestas. Las áreas añadidas por los participantes y que claramente no quedaban cubiertas con los programas recibidos fueron Habilidades del terapeuta, Estrategias de manejo de grupos, Instrumentos y Técnicas de evaluación, Análisis funcional, Técnicas de intervención, Elaboración de informes, y Diseño y evaluación de programas.

Formación técnica

            El resumen de los datos sobre formación técnica se presentan en la tabla 5. Los estadísticos de tendencia central empleados han sido la mediana en responsabilidad clínica, técnicas de evaluación, diagnóstico y tratamiento psicológico, y participación en actividades, y la moda en el resto de cuestiones (participación en programas y tareas de investigación). Los datos referentes a tratamiento de niños, participación en programa específico infanto-juvenil y coordinación con servicios educativos están calculados sobre la base de participantes que ya habían realizado la rotación infanto-juvenil.

Tabla 5. Datos referidos a las cuestiones sobre formación técnica

Cuestión

Respuesta (tendencia central)

Responsabilidad clínica del P.I.R.

Adecuada en su progresión

Instrumentos de evaluación y psicodiagnóstico

En Adultos

Adecuada

En Niños

Adecuada

Técnicas de entrevista clínica

Individual

Adecuada

Familiar y de Pareja

Escasa o nula

Grupal

Escasa o nula

Niños

Adecuada

Técnicas de tratamiento de diferentes modelos teóricos

Adecuada

Aplicaciones a problemas clínicos

T. estado ánimo

Adecuada

T. ansiedad

Adecuada

T. personalidad

Escasa o nula

T. psicóticos

Escasa o nula

T. adaptativos

Adecuada

Otros

Adecuada

Aplicaciones de tratamiento a nivel

Individual

Adecuada

Familiar

Escasa o nula

Pareja

Escasa o nula

Grupal

Escasa o nula

Participación en programas en Centros de Salud Mental Comunitaria

Alcoholismo

No (82%)

Psicogeriatría

No (82%)

T. alimentación

No (60%)

Infanto-juvenil

  (54 %)

Rehabilitación

  (51 %)

Participación en programas de apoyo y coordinación

Atención Primaria

No (60%)

Servicios Sociales

No (67%)

Servicios Educativos

No (69%)

Servicios Hospitalarios

No (62%)

Participación en tareas de investigación

Sí (78%)

Participación en otras actividades

Reuniones de equipo

Participa Activamente

Sesiones clínicas

Participa Activamente

Si bien la tendencia general parece ser que la responsabilidad asignada al residente siga  una progresión coherente con su nivel de capacitación y  tiempo de residencia en cada dispositivo o programa, los datos mostraron una importante dispersión indicando que esta responsabilidad está  en ocasiones determinada por las características del dispositivo, la presión asistencial, o la disposición del tutor de la rotación: un 14 % la considera Nula o Escasa, mientras que un 43% la considera Excesiva en ocasiones o Excesiva desde el inicio.  

            Las técnicas de evaluación, diagnóstico y tratamiento psicológico fueron evaluadas en una escala de 1 a 3 (siendo 1-Escasa o nula; 2- Adecuada; 3- Óptima). Las áreas señaladas como “formación óptima” por un 20% o más de los participantes fueron la entrevista clínica y tratamiento individual, trastornos de ansiedad, adaptativos y otros (incluyendo trastornos de alimentación, del sueño, sexuales, trastornos de conducta y generalizados del desarrollo).

La participación en programas específicos dentro de los Centros de Salud Mental Comunitaria fue bastante escasa a excepción del programa de Rehabilitación. Un 18% indicó haber participado en otros programas (Trastornos del estado de ánimo, Daño cerebral, Maltrato, Autoestima y desarrollo personal, Manejo de la ansiedad, Trastornos de la personalidad).

            En cuanto a los Programas de Apoyo y Coordinación, también fue infrecuente la participación en este tipo de programas, quizás por su inexistencia.

            Respecto a las tareas de investigación, si bien fue elevado el porcentaje de encuestados que afirmaba participar en ellas, en muchos casos también se señalaba que éstas se realizaban por iniciativa propia y/o dentro de otros programas de Post-grado (como  Doctorado, Master, etc.).

            En relación a otras actividades, un 20% de los residentes afirmaron responder activamente en otras actividades  como Comisiones de Docencia, Asesora  y Hospitalaria.

 

Valoración  General

            La valoración global de la formación P.I.R. para el ejercicio profesional ha sido de 3,4 (desviación típica de 0,8) en una escala de 1 a 5 (donde 1-Muy deficiente, 2-Insuficiente; 3- Adecuada; 4-Buena  y 5 Óptima). La dispersión de los datos en este caso fue menor, ningún residente la consideró Muy deficiente, un 35% la consideró Adecuada  y un 49% la calificó entre Buena y Óptima.

            En este apartado se introdujeron además cuatro preguntas abiertas referidas a los aspectos en los que los encuestados se consideraban más y menos preparados después de la formación recibida, modificaciones quesugerirían en el programa para tener una mejor capacitación en el ejercicio profesional y comentarios adicionales que quisieran realizar.

Con respecto a los aspectos en los que se consideraban más preparados, los residentes señalaron algunos aspectos generales como el trabajo en equipo y coordinación con distintos profesionales y dispositivos de la red de Salud Mental, el conocimiento global de la red de Salud Mental, y sus diferentes dispositivos, conocimiento del amplio campo de aplicación de la Psicología Clínica, conocimiento práctico y experiencia en el trabajo con pacientes y conocimiento de uno mismo como profesional (habilidades, déficit, preferencias...). Como aspectos específicos señalaron el conocimiento de Psicopatología, Evaluación, Diagnóstico y Tratamiento, especialmente a nivel individual y con adultos, el diseño y realización de programas grupales, a nivel ambulatorio y hospitalario, la intervención en trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo y trastornos de la conducta alimentaria, y la rehabilitación psicosocial.

Los aspectos señalados por algunos de los participantes en los que se consideraban menos preparados apuntaron, a nivel general, a la falta de diversidad de orientaciones teóricas y la elaboración, aplicación y evaluación de programas de atención prolongada debido a la escasez de tiempo. A nivel específico se señalaron las áreas de intervención psicoterapéutica con familias, niños y adolescentes, parejas, trastornos psicóticos (fuera del ámbito de la rehabilitación), alcoholismo y toxicomanías, intervención en crisis y atención en urgencias, investigación, Psicología de la Salud, Neuropsicología y peritaje psicológico.

Por último, en cuanto a las modificaciones propuestas y comentarios adicionales, es importante destacar que os psicólogos encuestados valoran globalmente el sistema P.I.R. como el mejor sistema para la formación en Psicología Clínica, pero destacan los problemas que ocurren en la práctica por el incumplimiento del programa y de las funciones de tutores y supervisores, lo que desvirtúa los objetivos de formación de la residencia.

 Por ello, es una sugerencia repetida la necesidad de un sistema de evaluación permanente de las Unidades Docentes para revisar y fomentar el interés en el cumplimiento del Programa (ya que actualmente dichas  evaluaciones sólo se realizan con carácter extraordinario en respuesta a denuncias de residentes, lo que llega a ocurrir después de un largo período en el que  algunos psicólogos ya han sido mal formados en ese dispositivo). Se proponen como alternativas una evaluación final por parte de los residentes que sea realmente tenida en cuenta, o una evaluación periódica  mediante auditorías  externas que no sean de carácter excepcional. Asimismo, se señala la excesiva diferencia formativa entre unas Unidades Docentes y otras, proponiendo la difusión de objetivos y métodos homogéneos que sean conocidos por residentes y tutores. Se sugiere establecer mecanismos para mejorar y garantizar la calidad docente de tutores y supervisores, por su importancia en la formación del residente, planteando la posibilidad de retirar la acreditación a aquellas Unidades Docentes que no cuenten con profesionales capacitados para la docencia, hasta que se ocupen de formar adecuadamente a dichos profesionales y guiarles con programas específicos a cumplir en cada rotación. En esta línea, también se considera fundamental la motivación de los formadores, sugiriendo que deberían ser reconocidos, acreditados y recompensados de algún modo (económicamente, curricularmente y/o con liberación de tiempo de asistencia). De las condiciones anteriormente mencionadas, se considera fundamental la liberación de tiempo de asistencia, dado que, de acuerdo con la percepción de los propios residentes, incluso los formadores más capacitados y motivados encuentran dificultades para dedicar tiempo a la docencia debido a la presión asistencial. Otros aspectos comentados con respecto a las figuras responsables de la formación del residente es la importancia de  que sean psicólogos y que conozcan bien su papel dentro de un equipo interdisciplinar y que se formalicen las supervisiones, dedicando un tiempo específico a las mismas en todas las rotaciones y muy especialmente al principio. Se aprecia como un instrumento útil de docencia las sesiones clínicas, con lo que se sugiere un aumento en su frecuencia.

Respecto al funcionamiento de las rotaciones, se sugiere una definición más clara de las funciones del P.I.R. dentro de cada rotación, mejorando la coordinación entre el tutor y el supervisor de cada rotación. Unido a ello, una preocupación prioritaria es cuidar la progresiva asunción de responsabilidades, lo que podría  conseguirse con una adecuada racionalización en el diseño de las rotaciones que siguiera una progresión coherente de participación. Como ejemplo, se sugiere realizar la rotación participativa o activa en Centro de Salud Mental Comunitaria una vez se haya conseguido un mínimo de conocimientos y experiencia como observador. Otro problema señalado con frecuencia  es la relación número-tiempo de rotaciones. Al respecto, una de las sugerencias más citadas es la necesidad de aumentar al menos en un año el tiempo de  la residencia. Concretamente, se propone incorporar o cuidar más las rotaciones de Psicología de la Salud y Neuropsicología, así como prolongar la rotación de Infanto-Juvenil y la rotación libre, dotando de una mayor flexibilidad  al sistema de rotaciones, de modo que el propio residente pueda adecuar su formación a sus intereses.

            En el área de la formación teórica, la principal sugerencia se refiere a la necesidad de que ésta sea reglada, con existencia de un tiempo específico dedicado a la docencia y una planificación  de los cursos y seminarios. Asimismo se sugiere la creación de cursos o talleres orientados a aspectos prácticos, más que teóricos, ya que en éstos se tiene una buena formación de pre-grado. En estrecha relación con este aspecto, se sugiere que exista una formación específica para P.I.R. (separada de los M.I.R. de Psiquiatría), no sólo por el desigual nivel de conocimientos en algunas materias, sino también por el diferente interés en los distintos contenidos formativos (Psicofarmacología, por ejemplo). Vinculado a ello, se solicita mayor participación de los psicólogos como docentes, un mayor acercamiento al ámbito universitario y de investigación y se sugiere que se abra la posibilidad de compartir experiencias profesionales con otros P.I.R. a través de seminarios conjuntos. En la actualidad, esta iniciativa está comenzando a desarrollarse por los propios residentes en algunas comunidades autónomas como Madrid.

 

Por último, en un orden más institucional  se señalan el en ocasiones deficiente funcionamiento de las Comisiones encargadas de docencia (Comisión de Docencia, Comisión Asesora), la excesiva dependencia de los psicólogos con respecto a los psiquiatras en algunos dispositivos y áreas sanitarias, las limitaciones de las posibilidades profesionales de un psicólogo clínico (en especial lo referido a aplicaciones a trastornos psicóticos, trastornos de la personalidad, a Psicología de la Salud, Neuropsicología), y la dificultad diferencial de los psicólogos para acceder a formación mediante cursos, jornadas, congresos... en comparación con los residentes de psiquiatría (por la financiación de cursos por la industria farmacéutica y escasez de ayudas para psicólogos).

Conclusiones

En conclusión, la valoración general del sistema de formación P.I.R. realizada por los encuestados es fundamentalmente positiva, si bien queda aún mucho camino que recorrer en la adecuada aplicación práctica del programa teórico. Los psicólogos clínicos consideran el sistema de formación P.I.R. como el idóneo para la formación en la especialidad, pero apuntan algunas dificultades  en el desarrollo y aplicación del programa. De las aportaciones realizadas por los residentes, se desprende que parece prioritario atender a las diferencias tanto en relación a los programas docentes como a la práctica asistencial entre las diversas Unidades Docentes, con la consiguiente falta de homegenidad en la formación.  Asimismo, se destaca el papel fundamental de los tutores y supervisores, que realizan una labor esencial hasta el momento poco reconocida institucionalmente. así como la necesidad de que éstos  posean amplios conocimientos de la especialidad, adecuada motivación para la docencia y el trabajo en equipo, y efectiva liberación de tiempo para ejercer su función docente, además de dotarles de algún tipo de incentivo o reconocimiento. Es también una sugerencia repetida aumentar en un año el período formativo, ya que se consideran insuficientes los tres años de duración que actualmente tiene el programa

Algunos aspectos nos parecen especialmente destacables del perfil de las preocupaciones que los residentes reflejan en la encuesta realizada, reflejo parcial de las tendencias actuales de la profesión. Los participantes subrayan repetidamente la importancia del trabajo interdisciplinar, sin que éste implique una confusión de roles (antes bien, se exige un reconocimiento de la especificidad de las diferentes especialidades de Psicología Clínica y Psiquiatría), se interesan por la pluralidad de orientaciones teóricas, que les es vetada en muchos casos, y les preocupa la excesiva separación entre el mundo universitario y la práctica clínica. Pero esta generación de psicólogos clínicos formados en el sistema público “heredan” también otros aspectos que posiblemente sobrepasen los límites de la organización del programa P.I.R. y estén más relacionados con el papel que juega el psicólogo clínico en la actualidad en el sistema público. Así, los preocupantes déficit de formación de los residentes en ámbitos como trastornos psicóticos y de personalidad y Psicología de la Salud puede ser en gran parte reflejo de las limitaciones que se interponen actualmente a los profesionales de la Psicología Clínica en diferentes instituciones públicas, como la relegación de los psicólogos a un papel dependiente del psiquiatra.

[1] El empleo de una prueba de muestras relacionadas fue motivado por considerar que las puntuaciones en el grado de adecuación no son independientes de la necesidad percibida en cada área.

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